Nuestro paseo de hoy discurre por el castillo de Windsor, un fascinante espacio que lleva diez siglos siendo testigo y protagonista de la historia de Inglaterra. Se erige junto al pueblo de Windsor, una preciosa y típica localidad de la campiña inglesa, tiene un enorme encanto por su tradición, pero también resulta increíblemente interesante por su valor arquitectónico y artístico. ¡Vamos a explorarlo!
Situado al oeste de Londres, en el condado de Berkshire [ˈbɑːk.ʃər] a orillas del río Támesis (river Thames), este maravilloso conjunto arquitectónico se asienta sobre más de cinco hectáreas de maravillosos parques y ha presenciado importantes acontecimientos de la historia de Reino Unido, como residencia de la monarquía británica y corte real, como refugio en tiempos de guerra y como centro de celebración de reuniones diplomáticas y visitas de Estado.
Un poco de historia
Fue construido en madera tras la invasión normanda del siglo XI por Guillermo el Conquistador (William the Conqueror), que eligió una ubicación estratégica en altura con vistas al río Támesis, suficientemente cerca de Londres pero también lejos para servir de fortaleza (stronghold) defensiva, y en los aledaños del bosque de caza real que posteriormente se convertiría en Windsor Great Park. El diseño original de esta fortificación medieval fue de motte and bailey; es decir, de mota (sobre un cerro) y baluarte (con una torre en la cima y un patio amurallado). Este bailey es uno de los edificios más celebrados del conjunto, la Torre Redonda (Round Tower), que en la actualidad alberga el archivo real.
Ha sido y es residencia de monarcas, y con el paso de los siglos este magnífico conjunto ha experimentado distintas reconstrucciones y renovaciones, con la impronta que han ido dejando cada uno de los sucesivos monarcas que han residido en él. En el siglo XII, Enrique II (Henry II) reconstruyó los muros en piedra para reforzar sus defensas; en el siglo XIV, Eduardo III (Edward III) lo transformó en un gran palacio, con la capilla gótica de San Jorge (St. George’s Chapel) como centro espiritual de la Orden de la Jarretera (Order of the Garter), la orden de caballería más antigua de Reino Unido inspirada por la leyenda de los caballeros de la mesa redonda. Los monarcas posteriores utilizaron el castillo de Windsor como retiro real y pabellón de caza (hunting lodge), y fueron introduciendo nuevas restauraciones y modernizaciones.
En el siglo XVII se realizaron nuevas reconstrucciones barrocas, al estilo de Versalles. Carlos II fue anfitrión de grandes banquetes y bailes, introdujo pasadizos secretos y el icónico Long Walk, el impresionante paseo de más de tres kilómetros jalonado por árboles que lleva hasta el castillo para impresionar al visitante, y que une el castillo de Windsor con el pueblo.
Posteriormente, quedó transformado en el magnífico palacio y fortificación que el castillo de Windsor es hoy en día. Sin duda fue la reina Victoria (queen Victoria), a quien le encantaba pasar largas temporadas en esta residencia real, quien lo convirtió en un auténtico símbolo de la monarquía británica como sede de ceremonias reales y de Estado. Instauró la luz eléctrica y ¡hasta tuvo un ascensor! Su tataranieta (great great granddaughter), la reina Isabel II (madre del actual rey Carlos III del Reino Unido) pasó en esta fortaleza la mayor parte de la Segunda Guerra Mundial con su hermana, la princesa Margarita, para protegerse de los bombardeos (blitz) de Londres. Décadas después solía pasar allí los fines de semana, y se la podía ver por la finca en su Range Rover o paseando a sus corgis, sus perros de origen galés, para sorpresa de los visitantes. En el castillo, que la reina denominaba home (su hogar), podía llevar una vida “normal” (lead a normal life) lejos de Buckingham Palace. Además, es el lugar de descanso final para diez monarcas, incluidos Enrique VIII e Isabel II, que fue enterrada en la capilla de San Jorge tras su fallecimiento en 2022.
El gran incendio de 1992
La reina Isabel II bautizó 1992 su annus horribilis, por la separación matrimonial de tres de sus hijos (el entonces príncipe Carlos, el príncipe Andrés y la princesa Ana), pero también por el desastre acontecido en su muy querido Windsor castle. El 20 de noviembre de 1992 se desató un incendio que destruyó o dañó más de 100 estancias. En aquel momento, el príncipe Andrés, duque de York, era el único miembro de la familia real que se encontraba presente. Al parecer, el fuego se inició en la capilla privada de la familia, que se encontraba en remodelación, y las llamas alcanzaron el artesonado de madera y se propagaron rápidamente.
Las obras de restauración tras el incendio duraron cinco años, concluyendo en 1997, y fueron parcialmente sufragadas por la apertura al público de Buckingham Palace (la residencia oficial de los monarcas, en Londres).
¿Sabías…?
¿Sabías que Windsor castle es el castillo habitado más grande y antiguo del mundo? Lleva casi mil años como residencia real de más de 40 monarcas desde su construcción. No es un “museo”, sino uno de los hogares de la monarquía: el rey Carlos III lo usa tanto como palacio real oficial y como residencia privada donde pasar algunas vacaciones y fines de semana.
¿Sabías que el piso superior del castillo de Windsor alberga los aposentos reales (the State Apartments)? Incluye salas privadas, salas de recepción o el comedor de gala, donde se conservan extraordinarios muebles y pinturas de la colección real (con obras de Rubens, Van Dyck o bocetos de Miguel Ángel, Leonardo y Rafael).
¿Sabías que el conjunto arquitectónico constituye una fortificación, palacio y pueblo? Tiene su propia oficina de correos (post office), comisaría (police station) e iglesia, sin perder las tradiciones monárquicas, como el ceremonial cambio de guardia (Changing of the Guard) los martes, jueves y sábados a las 11 de la mañana (si no te la quieres perder, consulta la web del castillo porque el horario puede cambiar).
¿Sabías que la actual familia real adoptó el apellido Windsor? El 17 de julio de 1917, el rey Jorge V emitió una proclamación real por la que declaró que todos los descendientes en la línea masculina de la reina Victoria que fueran súbditos de esos reinos llevarian el nombre de Windsor (“all descendants in the male line of Queen Victoria who are subjects of these realms shall bear the name of Windsor”). De esta forma, el apellido de la familia real de la dinastía alemana Sajonia-Coburgo y Gotha (Saxe-Coburg and Gotha) heredada a través del príncipe Alberto (marido de la reina Victoria), se convirtió en Windsor, instaurándose la House of Windsor (la Casa de Windsor). Pero, ¿qué llevó al abuelo de la reina Isabel II a tomar esta decisión? La respuesta está en el contexto histórico: Gran Bretaña se hallaba sumida en la Primera Guerra Mundial, luchando contra Alemania, y contar con un monarca con apellidos de origen germano suponía un grave problema de imagen. “Windsor” tenía un claro valor simbólico y subrayaba la identidad británica, era indudablemente un nombre que denotaba continuidad y tradición y que se asociaba de manera inmediata con la monarquía.
¿Te has quedado con ganas de visitar este magnifico lugar? ¡No te lo pierdas, la mezcla de estilos arquitectónicos y artísticos es interesantísima! Es todo un paseo por el arte europeo desde la Edad Media: puedes reservar entradas con antelación y experimentar las múltiples actividades que este entorno ofrece. ¡Hasta la próxima!
A very interesting cultural contribution. Thank you.
Feliz de aprender, gracias.
Many thanks
I really liked the story of Windsor castle
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